¿Estás en la lista?: uno a uno, empleos con demanda en baja o que quedarán en manos de las nuevas tecnologías

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La digitalización no sólo afecta a tareas “automatizables”: también impacta en los puestos más calificados. Cuál es la tendencia y cómo “recalificarse”

¿Cuántas de las profesiones que conocemos hoy seguirán existiendo en apenas algunos años? ¿Qué tareas serán completamente realizadas por robots? La automatización y los algoritmos han ido destruyendo puestos de trabajo, pero también generando nuevos y de alta calidad.

Según el informe “El futuro de los trabajos 2018” del Foro Económico Mundial (FEM), empleos como el de cajero de supermercados u operarios de las cadenas de montaje han sido y serán, cada vez en mayor medida, los que queden en manos de robots.

El desarrollo de la robótica y la inteligencia artificial (IA) aquellos que amenazan cada vez más profesiones, incluyendo muchas de las típicamente consideradas “de cuello blanco”.

Un estudio de la Universidad de Oxford remarca que incluso en Estados Unidos esta tendencia ya amenaza aproximadamente al 47% de toda la fuerza laboral. En la Argentina, el porcentaje es mayor según el Banco Mundial: 65%.

A fines de 2016, ya funcionaban en el mundo 1,8 millones de robots industriales. Cuando termine 2020, esa cifra trepará a la friolera de 3 millones.

“Estimativamente, un 70% de los puestos o uno de cada seis trabajos van a dejar de existir o se van a reconvertir. Es por ello que tenemos que ayudar a las empresas y trabajadores a generar nuevas habilidades”, señala Maximiliano Schellhas, director General de Staffing de Randstad, a iProUP.

El ejecutivo precisa: “Hay empleos que irán desapareciendo. Pero van a haber otros puestos de trabajo u otras necesidades, que todavía desconocemos, que requerirán de nuevos perfiles”.

Natalia De Greiff, vicepresidente de IBM Services para Sudamérica, comenta que, según una investigación interna “en los próximos tres años, 120 millones de trabajadores de las 10 economías más grandes del mundo tendrán que volver a capacitarse y entrenarse como resultado del avance de la inteligencia artificial, robótica y la automatización”.

“Estamos viviendo una gran transformación en nuestra manera de trabajar. La automatización y la inteligencia artificial afectarán todos los niveles del negocio y su gente, modificando las búsquedas de talento y habilidades que las organizaciones necesitan”, afirma María Fernanda Álvarez Apa, gerente de consultoría de People & Change de PwC Argentina.

Y añade: “Será necesario educarlos en agilidad, adaptabilidad y reentrenarlos, sobre todo, en habilidades para afrontar el cambio”.

En este sentido, Valeria Delgado, vicepresidente de Recruting para LAD de Oracle, asegura: “Las personas, cada vez más, deben reinventarse para resaltar su creatividad. Nos encontramos ante la necesidad de una re-evolución humana”.

Como consecuencia de esta transformación, Daniel Laco, responsable de la Comisión de Talento de CESSI, entiende que los empleos que se ven amenazados son aquellos fácilmente reemplazables mediante la implementación de nuevas tecnologías.

Rutinario o no rutinario: esa es la cuestión

En anteriores revoluciones tecnológicas, la división entre los puestos de trabajo era del tipo manuales frente a intelectuales y no cualificados frente a altamente cualificados. Y los amenazados eran los manuales y no cualificados.

Hoy, con la transformación digital y la automatización a pleno, los empleos en peligro son los relacionados con labores repetitivas o los de escaso esfuerzo intelectual. Esta categoría incluye a los que son de baja cualificación, manuales o intelectuales, pero también a los de alta cualificación.

Para Javier RubinDoschyk, gerente Senior de Consultoría en Human Capital de Deloitte, el abanico de empleos amenazados es muy amplio y diverso, “más de lo que nos podamos imaginar”.

“Son aquellos vinculados a tareas que puedan ser automatizadas a través de tecnologías accesibles: robótica de procesos, chatbots y algunas más complejas como la inteligencia artificial”.

Históricamente, hubo puestos de trabajo que funcionaron por cierto período y desaparecieron o mutaron por el avance tecnológico: ascensorista, mecanógrafo o telefonista son sólo algunos de los tantos ejemplos. Hoy, las profesiones también cambian, se resignifican y desaparecen. Y mucho más rápidamente.

Según las regulaciones y la cultura de cada país, este listado puede variar, pero los empleos en peligro de extinción son los siguientes:

María Inés Calvo, Directora de Atracción de Talento de Microsoft Latinoamérica, se refiere concretamente a lo que sucede en nuestro país.

“De acuerdo con un estudio que realizamos junto con CIPPEC, basado en un artículo de Frey y Obsborne (2017), las ocupaciones más susceptibles de ser automatizadas en la Argentina son: los traductores, capturistas de datos, vendedores por teléfono, operarios de depósitos y ensambladores en industrias”, apunta.

Para el vocero de Deloitte, “si bien en algunas organizaciones privadas e incluso dentro de sector público han iniciado proyectos digitales que impactan en el mercado laboral, el avance es más lento que en otros países de la región por los costos de implementación en dólares, la presión de los sindicatos al avance de estos proyectos y la legislación vigente”.

Sebastián Siseles, Vicepresidente Internacional de Freelancer.com, coincide en que estos factores están “atrasando” el proceso de automatización a nivel local.

Sin embargo, afirma a iProUP: “Si hay algo que no se puede frenar, es el desarrollo tecnológico, que deriva en un mayor desarrollo de las sociedades”.

Creatividad mata robot

Pero no todo será arrasado por la tecnología. La originalidad y la inteligencia social son facultades difíciles de automatizar.

Para la ejecutiva de PwC, “los humanos tendrán ventaja sobre la inteligencia artificial en habilidades como la resolución de conflictos, el liderazgo, la inteligencia emocional, la empatía y la creatividad”.

“Lo que tenga que ver con la empatía en cuanto a emocionalidad, difícilmente sea reeemplazado por las máquinas. Todo lo que tenga que ver con el contacto con el otro, el robot no lo va a suplir nunca. Tampoco lo que tiene que ver con la atención primaria y el cuidado de niños y ancianos”, agrega.

El ejecutivo de Randstad complementa: “La población tiene cada vez más expectativa de vida, por lo que va a ser mayor la necesidad de gente que la cuide. Esa tarea la va a seguir haciendo la persona humana, no un robot”. Lo mismo sucede con la educación y el arte.

Adrián Jerbic, Managing Director de gA para el Cono Sur y la región Andina, sostiene que “la tendencia es agilizar procesos y darle la posibilidad a la persona de explotar sus cualidades más creativas, reemplazando aquellas tareas manuales repetitivas y estandarizadas con tecnologías de IA”.

La ejecutiva de IBM considera que el desarrollo de las nuevas competencias cumple un papel primordial en las organizaciones.

Sin embargo, agrega, “los conocimientos no deberán ser solo técnicos a partir del reentrenamiento o la capacitación, sino que se valorarán también las habilidades soft que brinden otros puntos de vista y apelen al pensamiento creativo y la adaptación”.

La gente que elija carreras creativas, cualquiera sea el ámbito, en las cuales la toma de decisiones sea un factor central sobre las relaciones, no sufrirá tanto la próxima ola de automatización del trabajo.

Más aún, “la automatización no significa que los robots van a reemplazar al hombre en todo”, explica Siseles, de Freelancer.com.

La innovación también dará lugar a nuevas profesiones, que probablemente incorporen tareas de desarrollo, ingeniería, supervisión e interacción, todas habilidades características de los humanos.

De esta manera, expone el ejecutivo de gA, por ejemplo, “quien antes realizaba una tarea manual, repetitiva y estandarizada, como la carga de facturas, podrá dedicarse a entrenar a los robots para que se encarguen de realizar su anterior trabajo, o a pensar en la estrategia de la empresa”.

Y completa: “Con capacitación y políticas empresariales sustentables, es posible reconvertir los talentos para que ocupen roles de mayor valor agregado con un impacto social totalmente positivo”.

Por su parte, Álvarez Apa, de PwC, sugiere que “las organizaciones deberán incluir a su gente en la conversación sobre los avances tecnológicos en el espacio laboral”.

El ejecutivo resalta que “tanto las compañías como los gobiernos tienen una gran responsabilidad en el rediseño del futuro del trabajo”.

Mientras que el vocero de Randstad plantea que, como trabajadores, también tenemos una responsabilidad: no esperar que todo venga de los empleadores.

“Tenemos que reinventar nuestra propia carrera profesional o repensar nuestro propio plan de carrera de cara al futuro, porque hay un 70% de posibilidades de que mi empleo cambie con el paso de los años”, añade.

En tanto, los empleadores “tendrán que sentarse a pensar cómo encarar un negocio que de acá a 10 años va a cambiar”, remarca.

Es importante que la sociedad vaya incorporando las nuevas capacidades, que son propiamente de los seres humanos, ante el nuevo y tan dinámico escenario laboral”, dice el representante de la CESSI.

El responsable de Randstad menciona que hay un área muy sensible que es el Estado. En la Argentina, hay muchísimos empleos públicos cuyas tareas son muy rutinarias.

“Un desafío muy importante será reconvertir a sus empleados, darles una nueva función. Y esto es algo que tendrá que resolverse en conjunto entre el sector público y privado”, comenta.

Sin embargo, la ejecutiva de Microsoft destaca: “Vale la pena aclarar que una parte importante del crecimiento económico no provendrá de la sustitución de la mano de obra y capital existentes, sino de permitir que se utilicen de manera mucho más eficaz”.

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